Ya hace una semana que terminé mi estancia en la escuela, estoy feliz por este logro más que se suma a mi vida... sin embargo, no logro dejar de sentirme nostálgica porque se termina esta maravillosa etapa, una etapa llena de risas, de alegrías, enojos, disgustos, locuras, amistades, amor, tristezas y mucha, mucha sabiduría... no sólo de esa que aprendes dentro del salón de clases, sino fuera de él, esta etapa dónde uno define quién es y qué es lo que quiere o espera de si mismo, dónde conoces a algunas de las personas que más huella dejarán en tu vida.
Yo tuve la suerte y el placer de conocer a las personas que espero recorran el camino a mi lado, apoyándome y haciéndome ver cuando cometa errores, así como yo estaré para ellos en las mismas condiciones. Sé que tal vez no lo diga en voz alta todo el tiempo, pero realmente los quiero y me valgo de esto para hacérselos saber, aunque ya de antemano creo lo intuyen.
No sé si sólo a mi me pase, estoy casi segura de que no es así, pero voy a extrañar en demasía ver sus rostros a diario, escuchar sus bromas, sus quejas, sus gritos, la desesperación en los rostros de todos cuando no se completaban las tareas... Tal vez no fui la persona más trascendental en mi paso por ahí, pero espero haber dejado en todos por lo menos una sonrisa, ya que ustedes sí lo hicieron en mi, y fue mucho más que una sonrisa.
Sé que quizá una semana es ya demasiado tarde para escribir esto, pero creo que apenas caí en la cuenta de que se terminó...
Creo que es momento de terminar el escrito, mis ojos se humedecieron y el nudo en la garganta es ya inevitable... antes de cerrar sólo me queda reiterar: los quiero... y siempre, siempre ocuparán un lugar muy especial en mi... gracias por compartir conmigo este tiempo tan importante, gracias por formar parte de mi vida.
martes, 28 de junio de 2011
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