sábado, 14 de agosto de 2010

02:02 am ...

Y fue así que en mitad de la noche lo entendí… era tan notorio… pero no lo quise entender, me negaba a aceptarlo…
Tal vez dentro de mí siempre lo supe, es decir, hasta un niño lo habría comprendido…
No fui más que “la segunda opción”, el “repuesto”… y además, para gran colmo de mi estupidez… la amiga incondicional entre tiempos…
Es curioso, el dolor por mi “problemita” de salud (nada grave, solo molesto) no me dejaba conciliar el sueño, y como es sabido, comencé a divagar… y ahí me encontraba, sumergida entre recuerdos, ideas, anhelos, fantasías… todo tan bello… pero, entre tanto y tanto dulce, la telaraña de la utopía que veía, comenzó hebra por hebra a desenredarse… un recuerdo feliz seguido súbitamente de uno, dos, tres… recuerdos… no quiero usar una palabra fatalista, así que solo diré que no eran muy agradables, y así seguí… tras una sonrisa venían tres lágrimas… hasta que la telaraña se esfumó, la utopía se fue y quedó sólo la realidad, la triste realidad donde a pesar de ser mi recuerdo, ser mi realidad… no era yo protagonista… sino una “segunda opción”.
Y es hasta que llego a esta conclusión que entiendo que era lo que necesitaba para seguir adelante y no caer en el enfermizo juego que hasta hace poco llevaba.
Hasta he olvidado el dolorcito que me aquejaba, comienzo a rendirme ante los poderes de Morfeo… hasta aquí llega mi vista por hoy…

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